Se me hace difícil ver mi vida en retrospectiva, porque duele, aunque ¿a quién no?...
No, necesito escribir algo diferente, fresco. No encajonado. Claro, para salirme un poco de lo cotidiano. Saben, de vez en cuando me salen rimas sin querer, eso me parece genial, pero cuando quiero hacer un poema, ¡zas! no quieren aparecer.
…Saben, estas palabras me nacieron caminando de vuelta a casa, me di cuenta que me gustaba cómo sonaban, la sinceridad que traían, la fluidez. Me gustaron tanto que decidí escribirlas y aquí estamos, son las 11pm, aunque lo publicaré cuando termine de escribir “Cuando tu ocaso se convirtió en el mío”.
¡Cierto!, iba a hablar de dos chicas, pero no piensen que son mi confusión, o alguno de esos pasajes autobiográficos perdidos en este blog, ¡no!, no es nada de eso. Quería hablar de ellas, porque complementan partes de mi vida, y me ayudan a revivir partes que creía olvidadas.
Una, es alegre, en serio es alegre, una sonrisa que sinceramente contagia. Su sentido del humor es ligero. Puede alegrarme en cualquier momento. Recuerdo, que en estos días difíciles, me hizo olvidar los problemas. Y vaya que es una persona valiente, fuerte y con gran dicha por la vida. Si no fuera por ella, la clase en la que estoy, sería un aburrimiento total.
Sus ojos también demuestran esa alegría que se forma en sus labios. Toda ella es alegría, no he conocido a alguien que me logre poner de buen humor, a pesar de lo mal que esté (y eso sucede a menudo, a veces con razón, otras sin que nunca me entere del porqué; simplemente me pongo melancólico y se me jode un poco el día). Por eso puedo esta agradecido de tener a una amiga como ella.
La otra chica…a la otra chica le he agarrado un cariño diferente. Ella ha revivido partes de mí que había olvidado. Me ha hecho recordar cómo se puede reír de pequeñas cosas. Siempre tiene algún comentario por el cual me arranca una sonrisa. Cuando tengo la oportunidad estoy pendiente de ella (aunque claro siempre he sido una persona que está pendiente de lo que pasa a los demás, no siempre, pero mayormente lo estoy). Su sonrisa es mi sonrisa, pero con ello no digo que estoy enamorado de ella (ni siquiera podría plantearme algo como eso, porque en esta etapa de mi vida, sólo me conozco un 10%, necesito más que eso).
Últimamente la dejé con una duda. Cuando se presenta la oportunidad se la recuerdo, aunque claro, no quiero que sea para toda la vida. La razón de dejarla con esa intriga, es porque hasta ahora me parece divertido que me insista para que le diga el porqué. Pero, la razón de la frase, esa es otra historia…al principio ni siquiera sabía el porqué de esta. Ahora sí lo sé. Y sé que llegará el momento de decírsela, a menos… a menos que lea esto y lo intuya, o quizás lo lea y no lo intuya. Ya se verá, ya se verá…
Bueno, para la próxima, ¡una nueva historia! (la verdad, no sé si tengo lectores asiduos, ¡rayos!)






